martes, 31 de marzo de 2015

Aprender A Meditar


La respiración es muy importante para nuestro cuerpo, pero también lo es para nuestra mente. Con esta sencilla práctica podemos introducirnos en el mundo de la meditación y desarrollar una mente pura, conectando con nuestra paz interior. 
Solo con paz interior, podemos gozar de auténtica felicidad.





Una vez que ya hicimos los preparativos previos y nos colocamos en la postura de meditación comenzamos realizando algunas respiraciones profundas para relajar nuestro cuerpo y liberar la tensión que se encuentre acumulada.


Durante estas respiraciones podemos generar o nutrir nuestra motivación, pensando que realizamos esta práctica para nuestro propio beneficio y el de los demás seres.

Realizadas estas respiraciones profundas comenzaremos a respirar naturalmente sin forzarla. 





Llevaremos nuestra atención hacia la "sensación" que nos produce al aire cuando entra y sale de nuestra nariz.


Este es el objeto de nuestra meditación, nuestra atención debe enfocarse en la sensación del aire sin salir de esa zona, no hay que hacer un seguimiento de nuestra respiración, o percibir como todo el cuerpo se oxigena, simplemente atender la sensación del aire.

Suena algo muy simple, pero ahí nos damos cuenta lo inquieta y contaminada que esta nuestra mente, porque no pasan dos minutos que nuestros pensamientos comienzan a desviarnos y a llevarnos de un lugar a otro, pensando en lo que haremos luego, en lo que hicimos ayer, o en lo que nos gustaría hacer.

Todas las distracciones que surjan deben ser tomadas con naturalidad, como parte de nuestro proceso, no debemos resistirnos, ni luchar contra los pensamientos, simplemente aceptamos que nos hemos alejado de nuestro objeto de meditación y volvemos a concentrarnos en la sensación del aire cuando entra y sale de la nariz.

De esta manera es como la mente comienza a calmarse, a volverse mas clara, mas lucida, porque al concentrarnos en un objeto puntual estamos cesando con todo el mar de pensamientos, las olas del mar se calman y podemos comenzar a presenciar la serenidad que habita en las aguas mas profundas.

La naturaleza del mar es la misma que la de nuestra mente, en sus profundidades reina la paz y la calma, pero en su superficie las olas que chocan en la orilla no nos deja ver esa quietud.
Nuestra mente es igual de serena solo que la corriente de nuestros pensamientos no nos deja ver esa quietud.

De este modo la meditación no "crea" ni "busca" paz interior, sino que "se vuelve consciente" de que la paz ya habita en nosotros, simplemente debemos notar que esta allí.

Cuanto mas practiquemos mas nos iremos familiarizando con la sensación de la respiración y podremos ir observando su naturaleza. A su vez trabajamos nuestra concentración manteniendo nuestra mente atenta a este objeto independientemente de los pensamientos que surjan.
Si notamos somnolencia debemos atender nuestro cuerpo, mantener una postura correcta ayuda a mantener nuestra concentración.


Como resultado de nuestra práctica surge una sensación de relajación y paz. Antes de terminar nuestra sesión de meditación tratamos de concentrarnos en esa sensación y tomamos la determinación de que vamos a mantener esa serenidad por lo que resta del día.

La práctica formal termina cuando abrimos los ojos, debemos procurar no hacer movimientos bruscos, levantarnos suavemente.
Ahora la practica debe continuar en nuestras actividades cotidianas. Al trabajar nuestra concentración estaremos mas atentos a identificar cuando estamos perdiendo esa sensación de paz interior y automaticamente podemos respirar, volver a conectar y volver a lo que estábamos haciendo. De esta manera iremos fortaleciendo una actitud positiva y serena durante el día y nuestra práctica de meditación ira mejorando de manera gradual.

La meditación en la respiración es muy amplia, acorde nos familiaricemos con esta práctica iremos profundizando y conociendo mas...

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